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Una llamada al espacio cambió la vida de 10 alumnos

Niños de primaria, de entre 8 y 13 años de edad, narraron la emoción de hablar con el astronauta Joe Acaba, en la Estación Espacial Internacional, en un proyecto de la NASA

Siete niños de los diez seleccionados para hacerle preguntas al astronauta estadounidense Joe Acaba, contaron cómo vivieron la experiencia de haberse conectado, por primera vez desde Venezuela y durante ocho minutos, con la Estación Espacial Internacional mientras hacía su trayecto por América del Sur. Todos los pequeños confesaron haber sentido miedo, pero sobre todo mucha emoción.
La Estación Espacial Internacional es el único satélite habitado que orbita alrededor de la Tierra cada 92 minutos.
El Instituto María Montessori, que está ubicado en San Cristóbal, estado Táchira, fue el único colegio venezolano seleccionado para formar parte del plan de estudio de la NASA, con el proyecto “Montessori San Cristóbal llama al Espacio”, cuyo propósito es incentivar la investigación científica y espacial. En cada salón del instituto se hizo la elección por votación simple de quiénes representarían a sus compañeros para hacer el contacto con el astronauta Acaba y cuáles preguntas formularían.
Se prepararon 20 preguntas de las cuales los niños hicieron 14.
Víctor Grazia, de 9 años de edad, y alumno de cuarto grado, fue el primero en sentarse frente al radiotransmisor. Durante las prácticas sintió nervios y, cuando llegó el día, martes 31 de octubre, las sensaciones cambiaron, reveló con los ojos muy abiertos y entre sonrisas: “Ya no tenía nervios y ni me asustaba. Fue muy emocionante. No les vi las caras a mis compañeros. Un amigo estuvo a punto de sacar el teléfono, pero otro le dijo que no lo hiciera”.
Diego Espejo, de 10 años de edad, y estudiante de quinto grado, solo pudo hacer una pregunta porque la comunicación se interrumpió. “Le pregunté si la Estación Espacial Internacional se detenía alguna vez. Me dijo que no. Fue muy emocionante”, dijo Espejo, quien, al recordar la experiencia inédita de haber hecho comunicación con la NASA, señaló que se le salía el corazón.
Paula, de 12 años, estudiante de sexto grado y hermana de Diego, preguntó a Acaba qué hizo para formar parte de la NASA, y el estadounidense con raíces boricuas les contó que se desempeñaba como maestro en Florida y se interesó por una solicitud de la NASA que requería profesores para formar parte del programa espacial. “Se sintió superemocionante. Estoy muy orgullosa del colegio porque ha sido una oportunidad supergrande haber tenido este contacto. Cuando llegué a mi casa no podía parar de ver el video”, dijo en medio de una larga sonrisa, al tiempo que lamentaba que se quedó con la inquietud de saber qué era lo más extraño que le había ocurrido en el espacio.
“Si existimos nosotros y miles de miles de planetas en un universo infinito, debe haber más vida en otros planetas. Acaba dijo que no sabía si tenían un protocolo. Me decepcionó un poco porque creí que me dirían que sí lo tenían, y sí dijo que estaría feliz de encontrarse con uno (extraterrestre), imagino que debe pensar que existen alienígenas”, indicó Diego Grieco, de 16 años y estudiante de cuarto año, quien recordó su contacto con Acaba sobre los protocolos de actuación ante un hipotético encuentro con vida extraterrestre. Varios de su salón tienen la misma inquietud.

Declaró sentirse feliz y orgulloso de estar entre los primeros que desde Venezuela contactaron con el espacio: “Con un astronauta en órbita y con nadie más aparte de nosotros, y que ningún colegio en Venezuela lo haya hecho antes, es superemocionante”. No descarta que sea él quien conteste desde el espacio cuando haya un contacto.
Verónica, de 8 años de edad y estudiante de segundo grado, es hija de Ricardo Benvenuto, uno de los coordinadores del proyecto y ex alumno de la institución, contó que al llegar a casa continuó la emoción: “Nos abrazamos. Él me dijo: ‘Pudimos lograrlo”.
Sotirios Liberopoulos, de 8 años y cursante del tercer grado, tuvo la oportunidad de hacer dos preguntas, una de ellas, por qué se ataban para dormir: “Cómo saben cuándo es de noche o de día y cómo tienen Internet. He visto por redes que han subido fotos”. Contó que en su salón hubo mucha expectación por el momento que vivirían. “Hasta desconocidos me felicitaron”, agregó.
Susto, ansiedad, felicidad, emoción sintió otro alumno de primer grado, Eduardo Santos, de 13 años. “¡Iba a hablar con un astronauta! Jamás imaginé que podría hacerlo. Me di cuenta de todo cuando me senté en la silla para preguntar. Siempre me ha gustado la investigación científica, me llama la atención”, agregó.
Esta experiencia ofrece a los estudiantes la oportunidad de hablar con astronautas y aprender sobre el funcionamiento de la comunicación vía radiofrecuencia, así como del espacio. También se pretende incentivar el interés en temas de ciencias, matemáticas, ingeniería, tecnología y disciplinas afines.
Después de esta actividad, en el Instituto María Montessori se siente otro clima, coincidieron maestros y alumnos. “Es un orgullo decir que yo estudio allí”, dijo otra de las alumnas.
A través del programa de radio amateur de la NASA (Ariss), en alianza con la liga mundial de radioaficionados, los estudiantes de cualquier lugar del mundo pueden aplicar para solicitar el contacto con la tripulación de la Estación Espacial Internacional, que es sustituida cada seis meses. Asignan un mentor o consejero técnico que orienta a los planteles seleccionados sobre cómo hacer el contacto

Disponible en http://www.el-nacional.com/sociedad/

5 noviembre, 2017

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